domingo, 10 de enero de 2016

SIEMBRA ESPINACAS

Los más pequeños estercolan y siembran espinacas.



Alumnado infantil 3 años



Retazos de antaño



Sentado bajo la sombra de un albaricoquero, y es que empezaba el calor, miraba curioso el niño mientras sus inquietas manos no dejaban de escarbar y esparcir la tierra, como el abuelo, con su alma encendida por el afan de acabar la siembra, metía la mano al bolsillo y sacaba un puñado de granos de maíz, que de grano en grano dejaba sobre el agujero hecho con soberano impulso y la vieja plantaera de madera, que con áspera mano agarraba con fuerza.



Una cuadrilla en el campo (Sir George Clausen)

¡Llegó la hora de las espinacas! 

Para la ocasión, contamos con los más pequeños del colegio, son los alumnos y alumnas de infantil de 3 años. Pero antes de nada, hemos de alimentar la tierra. Escogemos estiércol de caballo que, desde del curso anterior, estaba reservado para estas ocasiones. Enseñamos a los niños y niñas el capazo de estiércol y con la ayuda de tres alumnos mayores empezamos la tarea.

No hay pereza en los pequeños, todo lo contrario, sólo ganas e ilusión. Esparcen el estiércol como si de huertanos y huertanas de antaño se tratara y van dejando el suelo cubierto de una espesa capa de excelente estiércol que le dará vida a las espinacas.

A continuación, comienzan a caer sobre el suelo las semillas de espinacas que van soltando los niños y niñas. La tarea no puede ser más sencilla. Explicamos que como si cogiésemos sal con los dedos y vamos soltándola sobre una ensalada. Todos los niños y niñas aprenden la lección. Inmediatamente, van cogiendo semillas con sus dedos  y las van dejando caer sobre el suelo. Sobre el suelo, queda un sembrado de espinacas que salpica entre estiércol y tierra.

Finalmente, se remueve la tierra, el estiércol y las semillas. Después, las regaderas y a humedecer bien el suelo para que germinen las espinacas.

Recordad:

¡Si quieres tu cuerpo fortalecer, espinacas has de comer!


Inquietas manos que dejan las simientes en la tierra


Se sonroja el huerto 


al vernos tan pequeños.


Mira estas semillas que hoy traemos


¿No te sonrojas huerto?


Se pierden en nuestras manos,


diminutas y fecundas semillas.


Admira el soberano gesto


que dejará caer estas semillas


sobre el tapiz de tu suelo fértil.


Arraigarán y sobresaldrán atrevidas


las recién iniciadas plantas


para acompañar tu exquisita prestancia.


Más después... ¡no volverás a sonrojar!


¿No te sonrojas huerto?


No hay comentarios:

Publicar un comentario